Gastronomía > Productos Naturales

La envidiable situación geográfica de la zona y su microclima han hecho que dispongamos de una serie de productos tradicionales que son justamente apreciados en el mundo entero. Y no pensamos solo en nuestras judías, de las que ya hemos hablado. Por ejemplo: los embutidos que se curan en este ambiente serrano son inigualables (Guijuelo está aquí al lado, en la raya de Salamanca) y ¿qué decir del pimentón de La Vera?. Además, tenemos productos elaborados como un chocolate incomparable que en los últimos años ha venido ganando un merecido prestigio en establecimientos especializados para gourmets de las grandes capitales (aquí lo tenemos en todas las tiendas), los famosos higos de Candeleda, y así un largo etcétera.

Dulces

Especialidades típicas son la tarta monjil, cuyo sabor a almendras es difícilmente repetible. Tampoco pase sin las rosquillas de baño y la torta de bizcocho, los melocotones que se cultivan en Burgohondo, las sandías de Lanzahíta y los frutos secos de la comarca de las Cinco Villas.

En los conventos de Santa María de Jesús y Santa Ana las monjas elaboran y venden para los más golosos yemas, rosquillas y todo tipo de pastas con las recetas tradicionales.

Las yemas, lo más representativo de Ávila en cuanto a postres, tienen origen en el establecimiento La flor de Castilla (Plaza de José Tomé, 4. Tel.: 920 21 11 58), que las fabrica desde hace 130 años.

Alimentos

La carne de Avileña Negra Ibérica (posiblemente la raza vacuna más antigua de Europa), el cochinillo y el lechazo de Arévalo, Madrigal de las Altas Torres y Ávila; las judías de El Barco de Ávila en todas sus variedades; los quesos de cabra del Valle del Tiétar; truchas de los ríos de la Sierra de Gredos; jamones y chorizos de La Cañada y Navalperal; migas y patatas revolconas; el vino de Cebreros; los huesillos fritos, las glorias y las yemas de Santa Teresa configuran el panorama gastronómico.

Vinos

Para tomar buenos vinos

Los vinos más memorables de Ávila proceden de dos localidades con una antigua tradición vitivinícola, por calidad y cuidado en la elaboración: Cebreros y El Tiemblo. La denominación de Cebreros ocupa las tierras comprendidas entre las riberas del Alberche y del Tiétar, al sureste de la provincia. Esta zona produce muy buenos tintos y blancos. Los cultivos
mayoritarios son de uva garnacha, la base, y de la variedad blanca de Albillo, que da a los tintos una coloración única y a los blancos una tonalidad dorada. Son vinos de una fuerte graduación alcohólica.