RUTAS EN AVILA
 

Los Pueblos Abandonados del Aravalle

15,6 Km.

Aparte de unas disfrutar de unas vistas inmejorables de la Sierra de Gredos, en esta ruta podremos visitar tres pueblos abandonados, haciéndonos una idea del tipo de vida que llevaban sus habitantes, hace ya más de cuarenta años. Seguiremos tradicionales caminos entre robles y castaños, visitaremos un gran embalse y disfrutaremos de una tranquila y preciosa zona.

DESCRIPCION

Esta rica y variada ruta, comienza en el pueblo de La Cereceda. Desde Barco de Ávila tenemos que continuar por la C-110 en dirección a Plasencia, a 1’5 km llegamos a La Carrera, a nuestra derecha, Nos introducimos en este pueblo y lo atravesamos, justo antes de salir de él, veremos un desvío a la derecha, que nos llevará directamente a La Cereceda.


La ruta comienza en su plaza (WP 1), en la que hay una fuente de piedra con un pilón alargado. Tenemos que buscar la calle de arriba de la plaza, que sale a la derecha. Es una calle encementada que tomaremos, para unos metros más adelante girar a la izquierda, bordeando las últimas casas, y ya en ligero ascenso ir girando hacia la derecha, hasta desembocar en una pista, que 1 km después nos dejará en el Cabezuelo, (WP 2). Este tramo que comunica las dos poblaciones, coincide con el trazado de un S.L. De los tres pueblos visitados en esta ruta, quizá éste sea el más deteriorado, quedando apenas algún vestigio en pie de lo que fue en su día, aunque por otro lado, nos ofrece unas amplias vistas del valle y de las sierras de Gredos.
Continuamos por el camino que atraviesa el pueblo, para enseguida, en el km 1’2 (WP 3), tomar una calle a la izquierda que desciende hasta encontrarse con otro camino, y con un pequeño pantano abastecido por el arroyo Cabezuelo, que queda a nuestra derecha, dirección ésta que vamos a tomar cruzando el arroyo, rodeados de algunos robles y castaños. A los pocos metros, la calle gira a la derecha de nuevo en una corta subida empedrada; y al poco de subir, sale una calle a la izquierda, cambiando 90º nuestro sentido de la marcha e introduciéndonos en el km 1’6 (WP 4). Es un tramo entre árboles y prados, de trazado llano y al final en ligera bajada hasta encontrarnos en un cruce que tomaremos a la derecha, en ligera subida, por un tramo de calle con piedras grandes y que nos va a llevar hasta un pequeño embalse, km 2’3 (WP 5) a nuestra derecha, situado en una garganta umbría, por la que transcurre el arroyo Galicía.


Continuamos por encima de la pared del embalse, que queda a nuestra derecha, encontrándonos con tres posibles caminos, a la derecha, a la izquierda, y en el centro, el que tomaremos, en una fuerte pendiente al principio, para después, en un tramo más llano, en el km 2´7 (WP 6) juntarnos con una pista casi llana. Nosotros tomaremos la dirección de la izquierda. Unos metros más adelante, tenemos un magnífico mirador, desde el que podemos ver el pueblo de Barco de Ávila, parte del Aravalle, parte del valle del Alto Tormes, y sobre todo, una impresionante vista del cordal de la Sierra de Gredos en su vertiente norte.
Continuamos por esta pista, atravesando un pequeño pinar en ligera subida, hasta desemboc

ar en otra que tomaremos a la derecha, prosiguiendo con la subida por la falda del pinar y sin dejar de subir ni abandonar la pista, llegaremos a una curva de 90º a la derecha, teniendo a nuestra izquierda el pequeño vertedero del pueblo de Santa lucía, que ya podemos ver por debajo de nosotros en la dirección que traíamos. A nuestra derecha, podremos observar una zona rocosa y de canchales de piedra. Abandonamos la pista en la misma curva, en el km 4,4 (WP 7) y nos dirigimos de en dirección hacia el monte que se encuentra por encima de nosotros, conocido como las Lanchuelas. Si observamos en la parte más alta, hay una pequeña mancha de robles, y si nos fijamos con atención, ente ellos podremos ver atisbos de lo que parecen siluetas de casas, Casas de la Sierra, el segundo pueblo abandonado. Continuamos por el camino que en un principio, es ancho y prácticamente llano, para a los pocos metros estrecharse y empezar a subir de nuevo hasta la parte final en la que se convierte en una senda con algo de piedra suelta.


Una vez en el pueblo, km 5’9 (WP 8), nos daremos cuenta de su enclave privilegiado, debido a su considerable altura (1450m), gozando de unas vistas impresionantes. Alrededor del pueblo podremos observar algunas pequeñas huertas y prados cercados en los que se cultivaba. El pueblo, como todos los de la comarca, era mayormente ganadero, y dejando volar nuestra imaginación, podremos intentar hacernos una idea de las duras condiciones de vida que aquí se daban, debido sobre todo a la altura, los fríos y las nieves del invierno que dejaban muchas veces el pueblo incomunicado, haciendo aún más, la ya de por sí difícil tarea de desplazarse a cualquier otro lugar de la comarca, o de comarcas aledañas, para realizar los quehaceres cotidianos de la vida en la sierra.


Dentro del pueblo se puede observar la distribución de las casas, así como algunos elementos constructivos típicos de la zona, destacando entre otros el uso de la piedra en fachadas, dinteles y cargaderos, la orientación de las ventanas, los grandes chupones, en los que situaba el hogar, como principal zona de estar, al amor de la lumbre, hornos de leña, casillos y payos para guardar el heno, etc.,.incluso en una zona de lanchas se puede observar una pequeña cantera, en la que todavía se ven los cortes de piedra extraída a mano.


Para continuar nuestro camino, tenemos que desandar la subida que nos ha traído hasta el pueblo y unos metros antes de llegar de nuevo a la pista, veremos a nuestra derecha un camino de doble rodada muy claro, en el km 7’4, que baja rápidamente al pueblo de Santa Lucía de la Sierra. Entramos por la calle de la Ventana y girando a la izquierda vamos a dar a la plaza, en la que veremos una bonita fuente de piedra y la ermita de Nuestra Señora de Santa Lucía.


Por la derecha de la ermita, tomamos un callejón en bajada que gira poco después a la izquierda, y justo antes de salir del pueblo, a la derecha cogemos un pequeño atajo de tierra que nos lleva hasta la carretera. Giramos a la derecha, por la carretera en dirección al pueblo de Serranía y a la salida de éste, en el lado izquierdo de la carretera, en el km 8’6 (WP 9) junto a un gran roble y en terreno llano, sale una calle, con bastante agua los primeros doscientos metros, que nos va a ir bajando hasta el embalse de Santa Lucía. El embalse está en una vaguada, resguardado por montes bajos con abundante vegetación, sobre todo roble, castaño y piorno. Es un lugar ideal para descansar, e incluso en la época más calurosa para refrescarse en sus aguas, en las que si llegamos sin hacernos notar demasiado, podremos observar diferentes aves acuáticas: ánade real, somormujo lavanco, polla de agua, garza real, etc.
Una vez en la pista, junto al embalse, continuamos por la derecha hasta llegar al arroyo de la Garganta del Endrinal. A la derecha de la barandilla de madera del paso que corona este arroyo, sale una calle en ligera subida, que unos 300m más adelante, nos llevará hasta el pueblo de los Cerrudos, el tercer pueblo abandonado, en el km 9´6 (WP 10).


Exceptuando una bonita casa reconstruida que se encuentra a la entrada del pueblo, el resto de viviendas de esta pequeña aldea están derruidas. Merece la pena el enclave de esta localidad, que hace de vigía del embalse, oculto entre la vegetación. A la llegada al pueblo, a la derecha sale una callejuela, que si la tomáramos, nos llevaría en un agradable paseo al pueblo de los Mazalinos, un escaso km más arriba.
Continuamos nuestra marcha volviendo a la pista del embalse y girando a la derecha, para terminar de rodear éste por completo hasta volver de nuevo a la pista que tomamos anteriormente, ya sobre la pared del embalse al lado de una barandilla metálica. Continuamos por la derecha, en una pista muy ancha, con baches pero en buen estado. Aproximadamente en el km 11’4 (WP 11), a nuestra derecha, cambiando totalmente de dirección y en bajada, aparece una pista en dirección al río. Pronto nos hace pasar una regadera por unas lanchas de piedra, justo enfrente hay otra gran lancha de piedra, desde la que se ve el río, en la que vamos a girar a la izquierda, continuando en bajada por un tramo menos definido que pasa por la derecha de unos registros de agua de cemento, con unas tapas metálicas, en el km 11’7 (WP 12), que dada su llamativa ubicación, usaremos como referencia. Poco después, en bajada, a la derecha tomamos una calle estrecha, franqueada por paredes de piedra y algunos robles, que nos lleva al río en el km 11’8 (WP 13). En este tramo, el río no es muy grande, y hay piedras sueltas por las que cruzar con facilidad. En la otra orilla, continuamos por un camino estrecho en ligera subida y después en llano, que faldea paralelo al río.


Más adelante llegamos a una zona de castaños, con el suelo convertido en un esponjoso colchón de hojas. ¡ATENCIÓN!, subimos en línea recta entre los castaños, unos 25m, para después girar 90º a la izquierda, buscando el límite de los castaños y el comienzo de un pinar, separados por una valla de piedras, caída en algunos sitios (WP 14). Nos dirigimos hacia ésta en línea recta, sin subir ni bajar. A los pocos metros de pasarla nos cruzaremos con una senda que nos introduce en el pinar, y que faldea en la misma dirección, en ligera bajada. Al poco rato vamos paralelos a una pared de piedra, a nuestra izquierda y ligeramente por debajo de nosotros, detrás de la que sólo hay robles y unos metros más adelante un grupo de castaños centenarios. A nuestra izquierda queda el pinar. Nos dirigimos hacia la derecha con el suelo lleno de ramaje y palos secos del pinar, ¡ATENCIÓN!, hay que dirigirse a la parte más baja, buscando una pared de piedra, en el límite inferior del pinar. Justo detrás de la valla, en el km 12’7 (WP 15), hay una pista que tomaremos a la izquierda.


La pista se convierte en una senda entre vallas de piedra, por un terreno más accidentado, hasta un paso formado por unas lanchas de piedra, sobre el arroyo del Endrinal. Casi al lado vemos un pequeño puente de cemento más moderno, por el que pasaremos, buscando el camino hacia la derecha, introduciéndonos en una callejuela, con grandes lanchas de piedra al principio del trazado, en el km 13´3 (WP 16). Más adelante nos encontramos un desvío a la izquierda que ignoramos, continuando de frente. Seguimos sin desviarnos hasta el km 13´5 (WP 17), en que nos cruzamos con una pista en curva hacia la izquierda, que viene de Navalmoro. Seguimos por ella hasta la siguiente bifurcación, km 13’7 (WP 18) continuando por la derecha, por otro camino que da a una calle encementada, introduciéndonos en el km 13,9 (WP 19) en el pueblo de Navalmoro.


Atravesamos el pueblo, y antes de salir a la carretera, a la izquierda vemos un pilón de granito de corte moderno y una callejuela al lado, que tomamos, para salir al pueblo de Lancharejo. Continuamos por la carretera hacia la izquierda, para atravesar el pueblo, y nada más salir de él, a la derecha, vemos una casa solitaria, al lado de una calle de cemento, Km 14’7 (WP 20) por donde continuaremos. La calle se convierte en un ancho camino de tierra, desde el que ya vemos La Cereceda. Un último desvío a la derecha en el km 15’2, nos lleva directamente a la entrada del pueblo, completando el recorrido después de 15’4 kilómetros.


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